LA TABLAS
| INTRODUCCIÓN |
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El Parque Nacional de Las Tablas se sitúa en la provincia de Ciudad Real, en los términos municipales de Villarrubia de los Ojos y Daimiel, y tiene una extensión de 1.928 ha. El clima de la región es templado mediterráneo con marcado matiz continental. Se caracteriza por inviernos fríos y veranos secos y calurosos; las precipitaciones son poco abundantes, rondando los 450 mm anuales, con máximos en otoño y primavera. Las Tablas son el último representante de un ecosistema denominado tablas fluviales, que se formaban por los desbordamientos de los ríos en sus tramos medios favorecidos por fenómenos de semiendorreismo y por la escasez de pendiente en el terreno. En estos desbordamientos se desarrollan plantas palustres que constituyen un hábitat idóneo para la fauna ligada al medio acuático. Estos humedales eran característicos de la llanura central de la Península Ibérica. El carácter especial de Las Tablas consistía en que su formación se producía en la confluencia de dos ríos de distinta naturaleza: el Cigüela, estacional y de aguas salobres; y el Guadiana, permanente y de aguas dulces. Esta característica también confiere al espacio protegido una enorme diversidad ecológica. Otra de sus peculiaridades es la estrecha relación de dependencia con las aguas subterráneas de una amplia zona, incluso alejada del área protegida La pieza clave del sistema hidrológico de la cuenca alta del Guadiana es el acuífero de la Mancha Occidental o acuífero 23; el cual se extiende bajo una superficie de más de 5.000 km.2 y sobre el que se asientan 40 municipios pertenecientes a las provincias de Ciudad Real, Cuenca y Albacete. La recarga del acuífero procede de la infiltración de las aguas de lluvia, de las pérdidas de los ríos que discurren sobre su superficie y de los aportes laterales de acuíferos contiguos. El acuífero regulaba de manera natural las aportaciones que recibía, descargando a través de sus aliviaderos naturales, siendo los más espectaculares los «Ojos del Guadiana», origen del río. Parte de la descarga se efectuaba también aguas abajo, cuando el Guadiana formaba parte de Las Tablas. El equilibrio secular del hombre con el humedal se rompió hace unas décadas. Las actuaciones para desecar La Mancha Húmeda precedieron a la explotación desmesurada de los recursos hídricos almacenados en el subsuelo durante siglos. La sucesiva extracción de un volumen de agua muy superior a la recarga media anual fue provocando un desembalse importante del acuífero que se tradujo en un descenso progresivo del nivel freático, cuya principal consecuencia fue la anulación de las descargas naturales que se producían en los Ojos del Guadiana y en Las Tablas. Las Administraciones han puesto en marcha diversas medidas para restaurar el funcionamiento natural del ecosistema, cuya evolución se analiza rigurosamente. La conservación de Las Tablas no debería ser un conflicto entre intereses económicos y conservacionistas, sino la garantía de la explotación racional y sostenible de un recurso renovable tan vital como es el agua. |