Como cada año, el día 3 de diciembre celebramos el Día Internacional de las personas con discapacidad. Esta cita pone de la manifiesto la importancia de lograr la integración efectiva de aquellas personas que tienen algún tipo de discapacidad física o mental.
Si echamos la vista atrás y vemos que hace no tanto tiempo ser discapacitado o tener un familiar con discapacidad suponía una fortísima lacra social, una especie de “señalamiento” que hacía que la gente se compadeciera de nosotros, ahora nos damos cuenta de que los avances que se han producido en la integración de este colectivo es innegable. Nadie se tiene que compadecer de nadie por ser diferente y este pensamiento va calando poco a poco en la sociedad del siglo XXI.
Las sociedades de hoy en día son cada día más heterogéneas y, poco a poco, vamos consiguiendo aceptar que debemos tratarnos de igual a igual; paso a paso y gracias a la celebración de jornadas como la de hoy vamos siendo conscientes de que la marginación o exclusión por motivos físicos, mentales, raciales, de sexo o de cualquier otro tipo sólo nos hace ser más necios y cerrados ante la realidad que nos rodea. La diversidad nos enriquece, nos ayuda a conocer más y mejor el entorno que nos rodea y a ser conscientes de otras realidades.
Sin embargo, los grandes avances que se han producido en las sociedades occidentales con el reconocimiento institucional de un buen puñado de derechos sociales que hace unos años eran impensables no vienen a decir que todo esté hecho. Las personas con discapacidad siguen siendo reconocidas como una minoría y todavía nos queda un buen trecho del camino por recorrer para conseguir esa igualdad efectiva.
Este año, el lema que se ha escogido para la celebración del Día Internacional de las personas con discapacidad es “sí al trabajo para las personas con discapacidad”. Y es que, el ámbito laboral es para este colectivo el de más difícil acceso; sin embargo, necesitamos conquistarlo plenamente para hablar de igualdad de oportunidades. En la sociedad del siglo XXI todos necesitamos sentirnos útiles y valorados en nuestras profesiones; y, precisamente por eso, nunca debemos poner la discapacidad de una persona por encima de las capacidades que posea para desempeñar un puesto de trabajo.
Digamos sí al trabajo para las personas con discapacidad. Conquistar esta nueva meta es un objetivo que desde asociaciones y colectivos nos plantearnos a las puertas del comienzo de una nueva década siglo XXI. Con la ayuda de todos, lo conseguiremos.
Mari Feli Fernández (Asociación A Tu Lado).