RAKÚ; se empieza
por hacer la pieza en gres y se realiza el grabado. Despuñes
de una primera cocción de aplican los esmaltes y la decoración.
Se colocan las piezas directamente en el horno al rojo con unas tenzazas
de mango largo, al poco timepo los esmaltes se habrán fundio
satisfactoriamente y ya se podrán retirar las piezas con las
tenazas. Después se introducen en el agua para apagarlos o se
suavizan los colores con turba, serrín, mediante un tratamiento
de humo que afecte a los colores que se han producido.
Una vez realizado esta operación
los colores de las piezas se van atenuando y lentamente van apareciendo
los verdaderos colores, mientras se producen curiosos ruidos, leves,
secos y tintineantes y el esmalte va cuarteándose por el efecto
de la contracción.
En el rakú los procesos
son tan rápidos que la pieza adquiere en minutos la pátina
del tiempo.